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Elección de calzado
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5 de Agosto de 2009

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La elección de los zapatos de uso cotidiano normalmente se realiza por un aspecto estético. Pero el día que estrenamos los zapatos nuevos la alegría puede transformarse en un dolor de pies insoportable, que a veces nos obliga a caminar lento. Si esto sucede con los zapatos con que caminamos, imagínense lo importante que es saber de zapatos y zapatillas de baile al momento de la elección de lo que será un elemento importantísimo de trabajo.

Para hablar de este tema es necesario precisar algunos conceptos: Pie: a nivel general, el diccionario Larousse (1989) lo define como: “La parte de la extremidad inferior que sirve al hombre y a los animales para sostenerse y andar”.

Desde la perspectiva anatómica, el pie está constituido por 26 huesos distribuidos en tres regiones:

  • Una zona posterior llamada Tarso, donde encontramos los huesos Astrágalo y Calcáneo (fila posterior). Cuboides, Escafoides y las tres Cuñas (fila anterior.)
  • Una zona media llamada Metatarso, donde encontramos los huesos llamados metatarsianos, que son cinco huesos largos que se cuentan de primero a quinto, desde dentro del pie hacia fuera (el primer metatarsiano se encuentra en relación al dedo gordo y el quinto metatarsiano en relación al dedo pequeño).
  • Los dedos : Que se cuentan como primer dedo ( o gordo, o mayor), segundo dedo, etc. Desde dentro hacia fuera, hasta el dedo pequeño o quinto dedo. Cada dedo está constituido por tres huesos pequeños llamados falanges (falange proximal, media y distal). El primer dedo presenta sólo dos huesos: La falange proximal y falange distal.

El pie además está constituido por una gran cantidad de articulaciones, músculos y tendones, arterias, venas y vasos linfáticos. Tejido subcutáneo y piel.

El pie no sólo nos permite mantenernos en forma estática y en la vertical, ya que su estructura osteomuscular posibilita su adaptación a cualquier situación de equilibrio, sea estática o dinámica. Esto se lleva a una situación de extrema exigencia en los bailarines, ya que la base de sustentación varia desde el apoyo completo de la planta en el suelo, a la media punta (relevé) o al apoyo sobre las puntas de las bailarinas clásicas.

El entrenamiento del bailarín permite un desarrollo sicomotor de la extremidad inferior completa y en especial de la zona que le permite desarrollar movimientos finos, tales com los petit battement.

Formas de los pies: No todos los pies son iguales y de acuerdo a la longitud de los dedos los podemos clasificar de la siguiente forma:

  • Pie egipcio, (el más frecuente, sobre un 60% de la población), se caracteriza por un primer dedo dominante.
  • Pie griego, (un 15% de la población), se caracteriza por un segundo dedo dominante.
  • Pie cuadrado (un 25% de la población), se caracteriza porque tiene el primero y el segundo dedos iguales de largos.


No todos los pies tienen la misma movilidad, Para observar la movilidad de las articulaciones debemos considerar lo siguiente:
Tobillo: La posibilidad de realizar flexo-extensión del pie sucede por la articulación tibioperoneoastragalina principalmente.( Esto nos da la movilidad del tobillo cuando hacemos un battement tendú). Cuando “llevamos el talón adelante”, estamos movilizando la articulación subastragalina . Existen personas con gran flexibilidad de esta articulación, lo que se observa al realizar la posición “sur le cou de pied”, en que logran realmente “abrazar el tobillo” de la pierna de soporte.

En las articulaciones tarsometatarsianas encontramos movimientos de desplazamiento, lo que se traducirá en la capacidad del pie de aumentar el rango de la flexión plantar. Allí encontraremos un pie con un “hermoso empeine”.

Los dedos y su movilidad son de gran importancia, ya que la capacidad de flexión de ellos da la forma final a la línea del pie. Esta movilidad, sumada a la fuerza muscular, es importantes en el último empuje de los pies en el salto y la conservación de su forma en el aire. Es importantísima también la capacidad de la articulación metatarsofalángica de lograr los 90º de flexión dorsal en el momento del relevé, ya que eso dará estabilidad a la posición.

Al momento de la elección de las zapatillas hay que tener en cuenta todos los factores antes descritos, es decir, la forma del pie y su movilidad. Para ello en el mercado se ofrecen zapatillas de diversas formas de capellada (parte anterior de la zapatilla), el ancho de la punta, el alto del talón, lo rígido o flexible de la planta, etc.

Un pie con gran flexibilidad necesita un mejor soporte, por lo que la zapatilla más conveniente será de capellada alta y suela reforzada. Los pies en que la flexibilidad es moderada necesitan de suela normal y capellada de alto tal que queden todas las articulaciones metatarsofalángicas dentro de la zapatilla. Y aquellos pies en que la movilidad de las articulaciones no permitan llegar a un eje en que el peso del cuerpo caiga en la vertical sobre la punta, es mejor no usar zapatilla de punta ya que la persona se verá frecuentemente lesionada. Se observarán tendinitis aquilianas a repetición, tendinitis de peroneos y dolor en el tobillo.

Las puntas blandas: El uso de zapatillas en mal estado puede provocar lesiones de diversa gravedad, ya que el peso del cuerpo no es soportado en forma debida. Podemos provocarnos lesiones ligamentosas, como esguinces de diversos grados, tendinitis de los músculos del pie y de aquellos que estabilizan el tobillo en el relevé. Una lesión grave ocasionada por este mal hábito es la fractura por estrés de los huesos metatarsianos. Esta lesión puede dejar fuera del trabajo a la bailarina por varios meses e incluso ser el fin de una carrera.

Las cintas apretadas en el tobillo provocan una fricción exagerada sobre el tendón de Aquiles. Es bueno cortar la cinta a 5 centímetros desde su nacimiento en la zapatilla, añadir un elástico del mismo ancho de la cinta y luego unir el resto de la cinta del largo necesario. Otras observaciones: los elásticos que se ponen a las zapatillas para lograr afirmarlas mejor, deben tener una tensión suficiente para dar sostén, pero deben permitir la circulación de la sangre en la zona y no comprimir los músculos, ligamentos y tendones de los extensores de los dedos. El ajuste exagerado es razón de frecuentes tendinitis y dolores difusos en la zona del empeine. El amarrar con tensión exagerada el elástico que lleva la zapatilla alrededor de ella puede provocar dos puntos de presión importante: En el talón, donde puede provocar una bursitis retroaquiliana, y en la zona donde hacemos el nudo, encima del dorso del pie. Allí puede provocar tendinitis en los tendones de los extensores de los dedos.

Las zapatillas de género tienen a veces una zona levantada justo debajo del apoyo de las cabezas de los metatarsianos. Al hacer relevé sobre esta zona, el abultamiento provocado por la tela arrugada se comporta como una zona de alta fricción y de inestabilidad en la media punta.

Las bailarinas que usan zapatos como en el flamenco (o dabke), deben cuidar tanto aspectos del calzado como de la ejecución de los pasos.

Bailar sin zapatilla también trae consigo lesiones. En las zonas de roce se producen callosidades que generalmente ayudan a soportar la fricción de los giros, pero si la piel se reseca puede provocar dolorosas heridas y cortes profundos. Es bueno mantener esas zonas hidratadas. El suelo es el mejor amigo de la bailarina, pero debe permitir el rebote y absorber en parte el impacto que se genera durante la ejecución de los saltos. Esta característica debiera estar presente en las salas de ensayos y en los escenarios. Además, la temperatura ambiente no debiera descender de los 22º Celsius.

 * Extraido del texto "Dime que pie y te dire que zapato usar" de Roberto Saldivia, Kinesiologo del Ballet de Santiago (Chile)

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